Mar 03 2013

INDUSTRIA Y ARTESANÍA TRADICIONALES DE LA PUEBLA DE CAZALLA (III): LA PUEBLA EN EL ANUARIO “REGIONAL” DE ANDALUCIA DE 1.931 (y 2)

Publicado en GENTE MORISCA,LA PUEBLA

Vamos a continuar con la segunda parte del artículo y vamos a seguir contando a todos nuestros lectores quiénes son las personalidades más destacadas de nuestro pueblo, al menos de entre las que hemos podido encontrar información, que en el ramo de la industria, el comercio, la agricultura, la industria y los servicios aparecen el el Anuario. Para facilitaros el cómodo seguimiento de nuestros siguientes comentarios vamos a reproducir de nuevo aquí la página correspondiente del mencionado catálogo.


No podemos esperar del Anuario un catálogo exhaustivo de todos aquellos que practicaban o eran titulares de las ocupaciones que se presentan, pero la muestra de los que se mencionan puede considerarse relativamente representativa aunque hay que tener en cuenta que muy posiblemente la condición para figurar en el mismo fuera la de abonar cierta cantidad, al menos por parte de aquellos cuyos negocios salen resaltados. Como siempre para ampliar la imgen cliquead sobre ella.

Entre los agricultores aparece en primer lugar D. Diego Benjumea Taravillo, que era entonces el dueño de la finca El Fontanar, y pertenecía a otro rama diferenciada de los Benjumea anteriormente citados pues era primo hermano de D. Eugenio Benjumea Calderón. D. Diego, el mayor contribuyente de rústica de La Puebla de Cazalla, era titular desde 1.923 de la Cruz de la Orden de Isabel la Católica, y también intervino en política obteniendo representación municipal entre 1.930 y 1.931 en la derecha de entonces como correspondía a su posición social.

D. Diego fallecería en 1.944 y en la política, mucho antes de la fecha de publicación del Anuario, llegó a ostentar la presidencia de la Diputación Provincial de Sevilla por el Partido Conservador desde el año 1.921 a 1.922 en que renunció voluntariamente al cargo. Como curiosidad añadiremos que una hermana de D. Diego, Dª Carmen Benjumea Taravillo, casó en 1.900 con D. Fernando Barón y Martínez Cea Bermúdez y Agulló, tercer conde de Colombí y alcalde de Sevilla entre 1.904 y 1.906, al igual que su cuñado por el Partido Conservador. Pues bien, se observará que en algunos anuncios de la publicación, aparece una de las calles de La Puebla denominada como calle Conde de Colombí, correspondiendo en el actual nomenclátor con la calle Mesones y usándose indistintamente, por aquel entonces, ambos nombres para designarla aunque poco después volvería a cambiarlo y pasaría a llamarse Jaime Vera.


Fotografía de la puerta del señorío de la hacienda El Fontanar. Está fechada a mediados de los años 90 y procede del libro: REINA ROMERO, J. (Coord.): Los cortijos de la Puebla de Cazalla. Ed. Ayuntamiento, Sevilla 1.998, pág. 39. Para ampliar la imagen cliquead sobre ella.

La curiosidad a la que nos referíamos antes es doble, por un lado la relativa a la circunstancia que explica que este aristócrata tuviese una calle en nuestro vecindario, ya sabemos que su vínculo con nuestra localidad le vino por su matrimonio con una Benjumea, pero por otro, y tal vez ésta sea de mayor interés, es que siendo alcalde de Sevilla, probablemente tuvo la oportunidad de conocer y tratar al arquitecto D.  Aníbal González y como consecuencia de este trato conseguir su concurso para trabajar en la remodelación de la hacienda del Fontanar, propiedad de su cuñado. Así al menos lo recoge en su web el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico: “Años después, hacia 1.923, se acometería otra actuación de importancia bajo el signo del regionalismo: el conde de Colombí, prócer de la época que mantenía inmejorables relaciones con el arquitecto Aníbal González, le encargó un plan de reformas que afectó principalmente a la vivienda del propietario”.

La noticia la habíamos ya recepcionado procedente de una fuente oral que nos proporcionara D. Antonio Contreras Román, el conocido comerciante de tejidos que tuvo tienda en la calle Sol y últimamente en la calle Morón, Antoñito Contreras, éste a su vez la había oído de su padre D. Juan Contreras Pizarro, maestro albañil y por cierto miembro de la directiva de la Casa de la República de nuestra localidad, que trabajó en las obras a las que antes nos hemos referido dirigidas por el afamado arquitecto en la finca propiedad de D. Diego Benjumea y que recordaría toda su vida con admiración el comedor de la casa.

En otro orden de cosas, la entidad bancaria que figura en la publicación analizada es Banesto, probablemente porque sería la única que tenía abierta una oficina por entonces, que pudo estar localizada en la esquina de la calle Marchena con la calle Mesones y antes de eso en la calle Pizarra, luego pasaría a la calle Marchena frente a la esquina del Central, a continuación en la misma calle en el local que ocupara el Casino Independiente y posteriormente el Banco Coca, unas casas al lado del actual estanco de Barrera, asentándose finalmente en su emplazamiento actual en la calle Morón esquina con calle Victoria.

La barbería que se anuncia es la de Manuel Vargas López, padre del titular de la popular barbería de Vargas en la calle Sevilla, ya hace unos años cerrada por jubilación.

Bajo el epígrafe de Cafés y Casinos, una mención un poco más detenida merece por su significación la persona de D. Fernando Andrade Serrano, más conocido por el apodo de Ratibó, procedente quizás de Ratibeau o alguna otra variante, que al parecer, aunque no hemos podido constatarlo, era cierto personaje aristocrático de un folletín muy leído en la época. Ratibó fua alcalde de La Puebla por el Partido Radical de Lerroux en el periodo que va desde el 13/4/1.934 al 8/1/1.936 y según la tradición oral su Casino Antiguo pudo estar ubicado en el espacio que hoy ocupa el bar Central, donde por testimonios gráficos sí sabemos de seguro que estuvo la mencionada Casa de la República que a la sazón reunía a los simpatizantes moriscos de D. Alejandro.

D. Fernando como buen republicano de la época por un tiempo mantuvo relaciones, pero no consagradas, con una persona, bastante más joven que él, conocida luego por el nombre de Dolores la de Ratibó, con la que no tuvo hijos, y que durante mucho tiempo compaginó la actividad de poner inyecciones con la de trabajar como cocinera en La Coronela. Dolores vivió primero en la calle Santa Ana, en el espacio de la misma que va desde la calle Morón a la avda José Mª Moreno Galván, y luego en la calle Granada habiendo fallecido hace unos cuantos años.


La fotografía corresponde a los primeros años 30 y tal vez al periodo comprendido entre los años en que ejerció la alcaldía Ratibó. Por el entoldado del techo, el emplazamiento de la misma podría corresponderse con el de una caseta de feria. D. Fernando Andrade es el primero por la izquierda. También aparece retratado D. Gregorio Valero Cano, padre de  D. Martín Valero Núñez, el fundador de la Tienda Amarilla del que ya hemos hablado en este blog en el artículo correspondiente al 10/9/2.012. Es, de las dos figuras que están situadas al fondo, la de la izquierda.

También están incluidos en la relación de dueños de cafés D. Miguel Navarrete Jiménez, cuñado del panadero D. Francisco Marín Gallardo y hermano de quien estuvo a cargo del Casino Artesano primero y luego del Círculo Mercantil hasta la desaparición de éste, al que también conocíamos  en La Puebla como casino de Pantaleón por su nombre de pila, y uno de los mejores, si no el mejor, repostero que ha dado nuestra localidad con su cocina de la sencillez exquisita. D. Antonio Triguero Luque, es el fundador del conocidísimo bar del Pollo, que tuvo su sede desde 1.929 en la esquina a la que dio nombre entre las actuales calles de La Luna y avenida José Mª Moreno Galván, lugar también conocido como los Cuatro Vientos.

El zapatero Manuel Vargas López era apodado Penita y según reza en el Anuario tuvo en ese momento la zapatería en la calle Marchena aunque posteriormente se trasladó a la de la Cruz. Su hijo Guillermo llegó a ser en los años 60 obispo evangélico de Ibiza.

Ya en el gremio de los carpinteros podemos destacar a D. José Chía Muñoz, concejal entre 1.910 y 1.913 y a D. Francisco Moreno Galván, que hasta los años 60 tuvo la carpintería en la calle Nueva y se especializó en la fabricación de ataúdes. Reza así mismo como tal D. José Hormigo Asencio que fue el padre de D. Diego Hormigo Gómez, de la misma profesión, fugazmente concejal en 1.936 y alcalde pero ya en la época franquista.

Como cosario el Anuario incluye la persona de D. Miguel Vargas Terrón que era el suegro de D. Jaime Herrera, ya citado en este artículo y suegro a su vez de D. Emilio Pozo Jiménez durante muchos años alcalde socialista de La Puebla ya en la época reciente. Este hombre conocería luego en los años 40 la prosperidad de los negocios aceiteros pues tuvo fábrica del producto en la avenida Antonio Fuentes.

Reconocemos así mismo al fondista D. Amador de la Concha Viesca, padre de D. José Mª de la Concha durante años secretario técnico del Betis y de quien hoy la peña bética local lleva el nombre.

El ferretero D. José Mª Núñez Galván desempeñó cargos de concejal y teniente de alcalde entre 1.920 y 1.923 y con posterioridad formaría parte de la gestora municipal que sería nombrada por el comandante Álvarez de Rementería, jefe de las tropas nacionales que tomaron La Puebla, y el jefe local de Falange Española D. Ángel Fuentes Fuertes el 31 de julio de 1.936. Éste último era hijo del torero D. Antonio Fuentes y se dice que aspirante también a torero aunque sin alcanzar a serlo por falta de cualidades (por haberlo enseñado el padre a comer con teneó, como le dijo Rafael el Guerra según la anécdota que se cuenta recogida en la entrada de este blog correspondiente al  29/1/2.011).

Lo que sí consiguió  fue que la peña taurina local de la época que estaba en la calle Conde de Colombí (Mesones) llevara su nombre como se ve en la siguiente página de la publicación, y desde luego que haya quedado en la historia como uno de los responsables de la etapa más dura de la labor represiva llevada a cabo en La Puebla por su grupo político con posterioridad al Alzamiento. Siguió encabezando dicho grupo hasta que dimitió de su puesto en marzo de 1.937 para incorporarse al ejército nacionalista donde con el tiempo alcanzaría la graduación de teniente coronel.

Entre el grupo de ferreteros hallamos a D. Pedro Sánchez Sánchez que igualmente había ocupado cargos de representación política y que posteriormente se dedicaría sobre todo a la venta de tejidos y la mercería. Tanto él como su hermano Joaquín, que compaginó hasta el final el negocio de ferretería con el de genéro textil, tuvieron sendas tiendas que durante décadas fueron en su categoría de lo más granado del comercio local, y que en el caso del segundo de los hermanos todavía perdura, como una reliquia venerable, dirigida por un hijo de su mismo nombre en la esquina entre la calle Marchena y la calle de la Cruz aunque ya solo dedicada a la venta de ropa.


D. Pedro Sánchez Sánchez, en su tienda de tejidos en una fotografía con fecha sin determinar pero que bien podría ser la correspondiente a la de la publicación del Anuario, al menos aproximadamente, a juzgar por la edad aparente de D. Pedro.

En el capítulo de las droguerías el Anuario menciona a D. Andrés Raya Hinojosa, que tuvo un establecimiento de este tipo de género en la calle de la Cruz. Gran aficionado a la pesca en el río Corbones al que marchaba en bicicleta tan contento; el bueno de D. Andrés fue también vicepresidente del Casino de Artesanos y era conocido con el apodo de Lamparilla y chorreones por el lamentable estado que lucía su mandilón, expuesto permanentemente en el trajín diario con las mercancías de su negocio. Era pariente de una de las artistas más populares de la época, Estrellita Castro.

Como maestro de obras, y detentador de negocios de materiales de construcción, comestibles, etc., tenemos a D. Eduardo Orellana que poseyó así mismo la que seguramente fue la primera gasolinera de nuestro pueblo que en aquellos entonces estuvo ubicada entre la Peña Sevillista y la esquina del Pollo, en las inmediaciones de la parada de autobuses situada aproximadamente enfrente de lo que desde 1.957 es el Bar Benítez. Con posterioridad también sería de su propiedad tanto la pensión llamada la Fondita como la gasolinera que hay junto al hostal en la zona que hasta 1.992 en que se construyó la autovía fue la salida a la carretera para Sevilla.

Una mención algo más detenida es la que sin duda se merece D. Francisco Bohórquez Herdara cuya memoria ha perdurado entre los moriscos gracias a que el paseo lleva su nombre. En el Anuario aparece ocupando la presidencia del Casino Independiente pero había sido alcalde de La Puebla durante seis años, entre 1.924 y 1.930, coincidiendo prácticamente con la duración de la dictadura del general Primo de Rivera.

D. Francisco Bohórquez pertenecía a una de las grandes familias de propietarios de La Puebla de Cazalla del tipo de la de los Benjumea, Calderón, Moreno de los Ríos o Moreno de Guerra. La cercanía ideológica, además de su condición de militar, pues fue teniente coronel del cuerpo de Artillería, fue lo que tal vez lo acercó políticamente a Primo y lo llevó a formar parte del movimiento político de la Unión Patriótica que apoyó al general mientras se mantuvo al frente de los destinos de España. Quizás el mismo motivo que tuviera otro ilustre paisano, y así mismo militar con la misma graduación, D. Luis Benjumea Calderón, quien sería como secretario de la misma, el número dos de la mencionada agrupación política y Director General de Acción Social y Emigración en el gobierno de la nación, puesto desde el que tuvo la oportunidad de poner en marcha algunos programas propios de lo que era una incipiente ideología social cristiana que, sin embargo, nunca dejó de tener un peso relativamente débil en la derecha de la época. Le fue así mismo otorgada por el gobierno de España la Cruz del Mérito Agrícola.

Muy distinta ha sido sin embargo, la suerte que han corrido las memorias de ambos entre sus convecinos moriscos contemporáneos pues mientras D. Francisco Bohórquez Herdara, quien por cierto murió en Sevilla el 17 de abril de 1.936, al menos es conocido por el nombre y de él se tiene la idea de que fue un buen alcalde, la figura de D. Luis Benjumea Calderón, fallecido en 1.929 en Madrid a los 52 años de su edad, sin lugar a dudas mucho más relevante desde el punto de vista de la importante proyección política nacional que logró alcanzar, es hoy prácticamente desconocida por el común. Llegó a tener una calle dedicada, concretamente la que ahora se rotula como calle de Los Leones, pero hasta eso perdió en los años 80 y su nombre ha quedado enterrado en el más injusto olvido.



Fotografías respectivas de D. Francisco Bohórquez Herdara (izda) y D. Luis Benjumea Calderón. La primera de ellas procede de Puebla de Cazalla en Fiestas. Revista Oficial Ilustrada. Ed. Editorial Artística Sevillana. Sevilla 1.931, pág. 4. La segunda ha sido obtenida en la pág. web del Real Círculo de Labradores de Sevilla, del que nuestro paisano fue presidente entre 1.923 y 1.924 y cuya dirección es la siguiente: http://www.realcirculodelabradores.com

Llama la atención, como curiosidad, que en aquellos entonces el relativamente en pañales suministro eléctrico de nuestro pueblo estaba encomendado a compañías locales cuya producción, por lo menos en una de las dos, se llevaba a cabo aprovechando la fuerza de las aguas de nuestro río, tal era el caso de la llamada Hidroeléctrica del Corbones San José S.A. lo que nos permite hacernos una idea de la precariedad que podía tener el servicio a pesar de que en aquella época el caudal del río, no sometido a la explotación intensiva de hoy en día, debía ser algo más estable aunque no libre de una disminución drástica durante el estiaje; claro que la mayoría de las casas que disponían de fluido eléctrico a lo más que llegaban era a poseer en la habitación principal una sola bombilla, de una potencia muy baja, alumbrándose el resto de dependencias por otros medios más tradicionales.

Dentro de este apartado curioso habría que reseñar la presencia en las páginas que estudiamos de una fábrica de gaseosas, Jiménez y Compañía, sobre cuyo propietario, o propietarios como sugiere el nombre, nos ha resultado imposible acopiar ninguna información adicional salvo la de que sus tiltulares eran el mayor contribuyente industrial en el municipio allá por 1.934. También deberíamos destacar en este repaso una figura que en la época debía suplir la escasa bancarización de la actividad comercial, nos referimos a la profesión denominada cobradores de giros, entre los que figura, entre alguno ya citado aquí, D. José Coto Romero, primer alcalde franquista de La Puebla que igualmente trabajaba como empleado de la compañía eléctrica.

El repaso detenido del Anuario nos indica la existencia en nuestra localidad de un incipiente sector industrial, derivado como es lógico de la transformación de la producción agropecuaria. Tenemos hasta 14 fábricas de aceite de oliva de las que ya hemos hablado, también de jabones, de aceite de orujo, de jamones, de vino, vinagre y licores, estas últimas propiedad de D. Antonio Fuentes el torero y ubicadas en lo que todavía hoy se conoce como la bodega de Fuentes, y también de harinas.

En esta última categoría quisiéramos detenernos un poco más pues en La Puebla ha habido tradicionalmente unos cuantos molinos harineros para aprovechar la fuerza motriz de las aguas del río, por ejemplo el Molino del Pan, el Molino de San Isidro o el de La Caridad un poco más alejado y en término de Marchena. En 1.931 los datos que ofrece el Anuario respecto a las fábricas de harina son la de Jiménez y Cía y Ramón Moreno de los Ríos, cuyo declive económico estaba próximo a suceder pues en 1.933 ya se produciría la quiebra de la empresa de su propiedad que suministraba el agua potable al municipio, sustituyéndose por la de Dª Carmen de Peñalver, viuda de Gutiérrez; pero las distingue de los molinos propiamente dichos de los que el Anuario cita a dos propietarios, en concreto los hermanos Gordillo y D. Manuel Puerto Vega.



Última de las páginas que el Anuario dedica a nuestra población. Para ampliar la imagen cliquead sobre la misma.

D. José María Núñez Galván, del que ya hemos hablado un poco más arriba, aparece de nuevo pero como fabricante o vendedor de pólvora, lo que el Anuario no especifica, ocupó el cargo de teniente de alcalde en la gestora municipal franquista y el de tesorero de la organización local de Falange Española en 1.937.

Numerosa aparece la nómina correspondiente al gremio de taberneros, entre los mismos reconocemos a algunos, es el caso de D. Juan Pizarro Bocio, que fue guardia municipal a partir de 1.934 y es presentado también como zapatero, o los hermanos Bermudo Martagón, Juan y Luis, de la familia que luego regentó durante varias décadas el bar de Bernardo frente a la plaza de Abastos. O el de D. Pedro Moreno Martínez, que alternaba esta profesión con la dedicación ocasional de matarife en las matanzas particulares y al que apodaban Periquillo porque era pequeño de envergadura. De un especial dramatismo es el suceso que aconteció a otro tabernero D. José Portillo Sánchez, asesinado en 1.936 después de la toma de La Puebla por los nacionales dejando viuda y cinco huérfanos.

La relación sigue, así, podríamos citar el caso de D. José María Romero Arcenegui que en 1.936 era conserje en la sede de Acción Popular, el partido mayoritario de la derecha, sita en la calle Victoria. También se encuentra en la misma D. Juan Limones Andrade que fue uno de los presos de la derecha que estuvo confinado en la cárcel municipal como consecuencia del golpe del 18 de julio aunque saldría liberado de la misma pocos días después sin más consecuencias, posteriormente sería empleado municipal. Como de dramático y de auténtica fatalidad puede catalogarse lo sucedido al tabernero D. Luis Andrade Martagón, cuya esposa Dª Dolores Bermudo Cabello, de 39 años de edad y con 9 hijos, murió estando en su casa de la calle Morón como consecuencia de una de las balas perdidas disparadas por el ejército cuando éste hizo su entrada en nuestra localidad para tomarla para el bando nacional.

En el gremio de los comerciantes de tejidos, entre otros que ya han sido aquí mencionados, se incluyen los nombres de D. Anselmo Barrero Barrero regentador de la tienda Los Caminos en la calle Victoria 23 (en aquel 1.931 denominada Pablo Iglesias) y que mantuvo sus puertas abiertas hasta 1.962 en que se vendió a Olmedo, era según su propia publicidad “la casa que no fía pero ahorra dinero al público”. En la misma calle, y el nº 27, estaba el comercio de D. José Gallardo Abolafio que además trabajaba también el ramo del calzado y el de los muebles y admitía la venta de sus productos a plazos.

Aperecen en el apartado Veterinarios D. Rafael Raya Cárdenas, que sería alcalde de La Puebla durante los primeros años del franquismo y D. Fernando Valera Martín, padre de D. Antonio Valera propietario que fue, entre otras, de la finca que en la actualidad gestionan sus herederos y situada junto al Corbones en la salida de La Puebla de Cazalla hacia Osuna.

De los zapateros que incluye el Anuario también hay alguna cosa que contar, por ejemplo de D. Juan Jiménez Trillo que había sido miembro de las directivas de la Casa de la República y el Casino de Artesanos y encerrado en la cárcel municipal como derechista después del 18 de julio de 1.936. O de D. Manuel Vargas López que declaró en favor de un empleado suyo, D. Rafael Contreras, cuando lo acusaron los nacionales de diversos delitos políticos.

Hay una sección que registra un solo miembro, la de corredores de comercio y en ella se enmarca la persona de D. Gabriel Gallardo Alemán, más conocido entre sus convencinos como Gabriel Camila por el nombre de pila de su madre y al que el título de personaje cuadra a la perfección. D. Gabriel fue amigo de codearse con artistas como Lola Flores o Manolo Caracol, toreros como Manolo González y personalidades de todo tipo incluidos militares como el general Díaz de Lecea Jefe de la Región Aérea del Estrecho y posteriormente ministro del Aire a finales de loa años 50.

Aunque en el Anuario aparezca solo como corredor, su expansiva personalidad no podía encerrarse en una sola ocupación y fue además empresario de cines y grandes espectáculos que traía a La Puebla para el disfrute de su convencinos, así como industrial fabricante de harinas con constancia documental de ello al menos desde 1.936. Sostiene la tradición oral que la fábrica de harina de Gabriel Camila que estuvo situada en la avenida José María Moreno Galván esquina con calle Niña de la Puebla y cuya edificación respeta, aún hoy en que el edificio son viviendas, la forma que tenía la fábrica, afirma dicha tradición decíamos, que antes fue propiedad de D. Antonio Fuentes el torero aunque en ningún momento ni en el Anuario ni en otras fuentes consultadas aparezca D. Antonio como industrial harinero.

D. Gabriel Gallardo que tanto gustaba de vivir a lo grande y de parar cuando iba a Sevilla en el Sport de la calle Tetuán, vivió hasta finales de los años 50 y falleció cuando habitaba el chalet que había sido de Fuentes en el mismo local que ocupa hoy el Hogar del Pensionista. La fábrica fue luego gestionada por D. Rafael Cano pero ya solo perduraría dos o tres años más hasta su cierre que se produjo en el paso de la década de los cincuenta a la siguiente.


La fotografía está tomada desde la terraza del antiguo bar La Alegría, que estaba situado en la esquina de la calle del mismo nombre donde estuvo unos años Cajasur y ahora tiene el Fray un negocio de venta de muebles. Está tomada en una fecha no posterior a mediados de la década de los 50 y como fondo aparece la fábrica de harina de Gabriel Camila. Obsérvese que las verja de hierro de la puerta de acceso es la misma que existe en la actualidad. Procedencia: archivo Curro Marín.

Y hasta aquí este segundo trabajo que completa el primero sobre las páginas que el citado Anuario Regional dedica a La Puebla de Cazalla. Ojalá hayáis disfrutado tanto de su lectura como nosotros lo hemos hecho con la indagación que hemos querido compartir con todos vosotros.


FUENTES:

BRAOJOS, A. ET AL. Sevilla en el siglo XX. Tomo  II. Ed. Universidad de Sevilla. Sevilla 1.990

DIARIO ABC. Hemeroteca Digital. http://www.hemeroteca.abc.es/

DIARIO EL SOL. Nº 3.670 de 7 de mayo de 1.929. Madrid, pág. 2

GARCÍA MÁRQUEZ, J. Mª. La represión militar en La Puebla de Cazalla (1.936 – 1.943). Ed. CEA. Sevilla 2.007

GUTIÉRREZ NÚÑEZ, F. y J. CABELLO NÚÑEZ. Grupos políticos y sociedades recreativas en La Puebla de Cazalla durante la II República (1.931-1.936). http://www.slideshare.net/fjgn1972/pd-c-ii-repblica.

INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTÓRICO. Patrimonio Inmueble de Andalucía. http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i17393

SIN AUTOR. Anuario “Regional” Descriptivo-Informativo y Seleccionado de la Industria-Comercio, Agricultura-Profesiones, Arte y Turismo de Andalucía. Sevilla. Ed. Anuarios Regionales de España. Madrid 1.931

SIN AUTOR. Puebla de Cazalla en Fiestas. Revista oficial ilustrada. Ed. Editorial Artística Sevillana. Sevilla 1.931

TORRES MONTESINOS, A. Historias, hechos, personajes y pregones de La Puebla de Cazalla. http://usuarios.multimania.es/antonitotorres/indice%20lapuebla.htm

TUSSELL, J. ET AL. (Ed.) Las derechas en la España contemporánea. Ed. Anthropos y UNED. Madrid 1.997.

N.B.- El personaje de la miniatura de la portada es D. Luis Benjumea Calderón.



6 comentarios

6 comentarios en “INDUSTRIA Y ARTESANÍA TRADICIONALES DE LA PUEBLA DE CAZALLA (III): LA PUEBLA EN EL ANUARIO “REGIONAL” DE ANDALUCIA DE 1.931 (y 2)”

  1. Juanel 15 Mar 2013 a las 18:56

    Continuando con mi otro yo, ahora me pregunta que qué tal estoy yo de honorabilidad.
    Yo refunfuño un poco, como diciendo, ¡vaya con la que sale este tío! Pero no rehuyo la pregunta y le digo:
    Mira, como no soy un tio relevante en nada, como no soy ningún gran personaje ni nada que se le parezca, ¿qué honor puedo tener? En todo caso, sí que te puedo decir que intento ser honrado, y te digo esto porque no quiero que me ocurra como a San Pedro cuando le negó tres veces a Jesucristo cuando anteriormente le había dicho que no lo haría. Y entonces el Señor le diría aquello de: Para el carro Pedro, no me digas que me quieres tanto porque me vas a negar,
    Así que yo te digo, no que lo soy, sino que lo intento y de esa manera el de Arriba, no me pueda decir como a San Pedro.
    A veces, cuando uno está con gentes le gusta que le digan cosas buenas y bonitas y de que es importante, pero cuando uno está solo, se puede hacer la pregunta como aquélla que iba uno por la calle y creyendo que alguien le escuchaba, decía: Cuando yo tenía 20 años, cuando yo tenía 20 años, y mirando a los lados y atrás y viendo que estaba solo se contestó a sí mismo y dijo: Era una mierda como lo soy ahora.
    Mi otro yo me dice, pero considerarse una mierda, es un poco fuerte ¿no?
    Entonces yo le contesto como sacando la vena de haber estado en un Seminario y le digo: ¿Sabes qué? Que una mierda es un abono muy bueno para las plantas, por lo que, es una cosa muy importante. Otra cosa muy diferente es aquélla que decía: Eres polvo y en polvo te has de convertir. Y esto sí que no es importante, y en esto es lo que seremos un día, O sea, que no nos creamos que somos alguien cuando de hecho no somos nada. ¿Me entiendes?
    ¡Joder, con este tío! Pues si yo me creía que somos importantes.
    Claro que somos importantes, le digo, porque yo me considero que soy el rey, el más guapo y el más de todo, pero no dejo de reconocer que no debemos ser esclavos de nada, y del amor menos.
    A ver, a ver, cuenta qué quieres decir eso de esclavo del amor.
    Mira, la esclavitud del amor es una de las peores cosas que te puedan ocurrir. Por ejemplo: Una madre viuda, por más señas, mima mucho a su único hijo y no le deja hacer nada en casa porque ella lo está y hace todas las faenas habidas y por haber. El hijo va creciendo y supongamos que ya tiene 20 años y su madre, aparte de no haberle dicho que hiciera algo, tampoco le ha enseñado nada, de nada. Después muere la madre y este hijo se encuentra de que no sabe nada de nada de las faenas caseras. Si se tiene mucho dinero, puede tener criadas y no notará nada, pero si se es un trabajador normal y corriente, se las verá muy negro hasta para encender fuego para hacerse sus comidas. En resumen, su madre de tanto que le quería lo que hizo de él fue un inútil de los de ahí te espero y, como verás esto ocurre hoy día y ocurrirá siempre.
    Pues es verdad, no había caido nunca en esa clase de esclavitud. Y me pregunta: Pero en el fondo tienes honor, si o no.
    Le contesto que yo soy el rey y al mismo tiempo también me considero mendigo, así que tú mismo.
    Mi otro yo, me mira y refunfuña un poco y oigo que dice: ¡Vale! ¡Vale!
    En resumidas cuentas, espero haberos entretenido un poco, tal como hace el blogmorisco, que, como siempre digo, es una delicia el leer sus articulos. Un abrazo

  2. Duende moriscoel 09 Mar 2013 a las 13:32

    Magnífico artículo ¡Gracias Blog Morisco!

  3. Pepe Muñozel 08 Mar 2013 a las 22:51

    Hola Juan te voy a clara mas de la foto el primero por la derecha no lose el segundo es
    segundo Salvador Márin
    tercero Palanquita
    cuarto de pie Faustino
    quinto Chatini Contrera
    cesto Juan Balderrama
    cectimo Juanito Pepa
    octavo Joaquin Carreño
    depie un tal Bizcocha
    al hombre mayor y al que hay de tras no se quien son pero veras como conoce a todo lo que te digo
    un saludo.

  4. Juanel 08 Mar 2013 a las 19:01

    Repasando lo escrito en mi comentario de ayer, recuerdo la frase aquélla que decía: Y en conjunto soy feliz con lo que me ha deparado el destino.
    Pero al releerla, mi otro yo me replica, y me dice:
    ¿Quieres decir que eres feliz? ¿Es que se puede ser feliz con lo que está cayendo? No creo que nadie pueda ser feliz, por lo que, eso es mentira y, además como una catedral. Y si no es así, es que eres tonto de capirote, además de ser un insensible.
    ¡Joder! ¿Pues, sabe lo que te digo? Le contesto. Pues que llevas toda la razón del mundo.
    Claro que llevo toda la razón, ¡faltaría más! me dice mi otro yo. Pero es que además de no ser feliz, cada día se va uno enfureciendo de las cosas que ve y oye y con eso solamente es un indicio de que no se puede ser feliz aunque se quiera.
    ¡Pues, vaya con mi otro yo!
    Y éste no para de relatar por culpa de mi frase primera y continúa: ¿Tú crees que se puede ser feliz oyendo a la ministra de trabajo cuando no revaloraliza, las pensiones a los pensionistas? Pero no es que no lo haga, sino la manera de decirlo, ¿te acuerdas?
    Claro, ¡cómo no!, le digo.
    Pues, diméla, me responde mi otro yo.
    Hombre yo lo que recuerdo cuando lo dijo, es que era una subnormal como la cope de un pino y además me enfadé bastante por la parte que me tocaba, ¡faltaría más!
    Entonces le sigo diciendo que era subnormal, porque dijo una frase que no la ví correcta y era aquélla de: Espero que los pensionistas sepan valorar el no aumento, que si patatín que si patatán. Y esa es la frase de la subnormal que tenemos de ministra.
    Y de Rajoy, ¿qué tal? me dice mi otro yo.
    Ése si que es otro de los que no paran de crispar a las gentes. Y le continúo diciendo que este tío es un mentiroso, cobarde, mal gobernante y que no es de fiar. Y mira lo que dijo a los dos o tres días de haber dicho fátima aquello de las pensiones: Espero que los pensionistas sepan comprender el no aumento y a su final, como siempre, que es por la herencia recibida de Zapatero.
    O sea, que esto que te lo dice en el mes de noviembre después de haber repetido un montón de veces que las pensiones habría que revalorizarlas, no lo hace, y encima sale con que lo comprendamos.
    Pues otra cosa que no llegamos a comprender, pero lo peor de todo es el cinismo de decir por la herencia recibida, cuando de hecho, esto ya lo sabía de muchos meses atrás y nos han estado engañando desde el principio.
    Mi otro yo, saca a colación lo de honorabilidad y me dice qué qué creo yo que es eso.
    Yo le contesto que cuando una persona es mentirosa y además demostrado, qué honorabilidad pueda tener. Lo mismo le digo de las personas fanfarronas, chulas, mentirosas, correveidiles, traidoras, etc, etc.
    ¡Huy, huy! Ya sé por dónde vas.
    ¿Sabes que? Que cortes el rollo, porque si no, no acabas nunca.
    Así que lo dejo, pero no sin antes decir que la felicidad es muy difícil de alcanzar en su plenitud, porque siempre habrá cosas que te lo impidan. Un Saludo

  5. Juanel 07 Mar 2013 a las 18:58

    En la fotografía que hay un poco más arriba de la terraza de La Alegria, me parece ver a los jugadores, Chatini Contreras, al Palanquita y a Juanito Pepa, y la fotografóa datará más o menos de los años, 1956, 57, 58, poco más o menos. Lástima que a los demás no sé quienes son, aunque de hecho si supiera sus nombres, seguro que sí.
    Se mienta a un tal Gabriel Camila, dueño de la fábrica de harina, y yo me acuerdo de su hijo también llamado Gabriel, que según decían a éste le gustaba mucho las mujeres y, tal vez los negocios no le iban bien debido más o menos a ello. Eso es lo que me parece que se comentaba por entonces.
    Pero a los que más conocí de todos fueron a los tenderos, Anselmo Barrero, Pedro y Joaquín Sánchez, a Contreras, A Saborido, a Montero el Zapatero, La tienda Amarilla y a varias personas más que por aquél entonces se portaron muy bien conmigo y me dieron todo el ajuar que necesitaba para entrar al Seminario de Hinojosa del Duque, donde por entonces era el Prior el P. Jaime. No sólo me dieron toda la ropa el primer año, sino durante los tres años que estuve allí. Para ello, el P. Jaime le entregó una carta a mi madre haciendo como una petición a las tiendas y éstas entre todas me dieron todo lo necesario para tal fin y que después me la tenían que bordar. Esto ya se hizo en mi casa y ello era debido a que como éramos muchos allá, había que poner nuestras iniciales para que no se perdiera cuando nos la entregaran una vez después de lavadas que, al principio había una sola lavandera para muchos y con el tiempo tuve una sola para mí solo.
    En mi comentario anterior hablaba de que por entonces habían muchos remiendos en nuestro ropaje por lo pobre que éramos la inmensa gran mayoría de gentes pero yo, como podéis ver vestí muy bien y gracias a muchas gentes de gratis. Ya con diez años usaba traje corto y corbata cuando salíamos de paseo, calcetines blancos con encajes muy bonitos, y todo gracias a estas buenas gentes que he nombrado anteriormente que hicieron posible que yo pudiera ir a estudiar al Seminario, porque sin ellos hubiera sido imposible, y más con diez hermanos que éramos. Así que cada verano, durante tres años mi madre tenía que pedir ropa a las tiendas, para que yo pudiera seguir. En ese sentido no tuve la suerte de Fernando Papita, Manolo Guerrero y Juan Ávalos, el cura de hoy día, que tuvieron becas de, Coria, El Fontanar y Morcillo, pero no por este orden.
    También con diez años, tuve una cartilla de ahorros, que ya era raro por entonces y fue debido a que Pedro Gómez, de la calle Pizarra, me hizo hacer una y me ponía cada mes una o dos pesetas y que no podía sacar nada hasta los 25 años.
    Pero aunque yo vestí bien durante esos tres años, siempre tuve presente quién era yo, de donde venía y cuáles eran mis raíces y, en conjunto soy feliz con lo que me ha deparado el destino. Mis recuerdos desde luego en La Puebla son imborrables y mi memoria de aquellos señores de las tiendas siempre los llevo en mi corazón, a los cuales no les dí las gracias nunca, tal vez porque era un niño, pero mi agradecimiento es imperecedero. Fueron muy buena gente y cada vez que llegaba al pueblo de vacaciones mi madre me hacía ir a saludarles aunque a mí me daba mucha vergüenza, pero ella sabría de antemano que lo tenía que hacer, tal vez para que no se rompiera la cadena y me pudieran seguir dando.
    Después de mi salida, fui aprendiz de zapatero, trabajé en el campo, cogí algodón, aceitunas dos temporadas, segué garbanzos, aré y todo ello en conjunto de trabajos en el campo serían unos 130 días, pero fueron días muy felices donde aprendí lo que es ganarse el pan con el sudor de mi frente y aunque parezca mentira estos trabajos del campo me son recordados más que nada porque fui muy torpón en realizarlos, pero siempre tuve a mi lado compañeros, amigos y conocidos que me ayudaron a hacer la faena. En aquellos trabajos no me sirvieron para nada el haber estudiado un poco de latin, y los que sabían de verdad eran los otros, los que apenas habían cogido un libro, pero que eran los auténticos catedráticos en aquellas faenas. Para que luego vayan fardando las gentes que tienen estudios, cuando son los otros los que les sacan las castañas del fuego en muchísimas ocasiones. Desde entonces a muchos enteraos, yo los hubiera enviado hoy día a que aren un poco, sieguen, y con ello aprenderán lo que vale un peine. Yo lo aprendí entonces y aparte yo tenía a mis hermanos y me daba cuenta de todo ello. Siempre he tenido mucho respeto por la gente trabajadora y siempre me he encontrado mejor estando con ellos que no con gentes consideradas de no sé qué, que a veces no saben ni dar los buenos días. Podría seguir contando cosas pero ya está bien. No esperaba hacer ningún comentario pero Mármol ha sido el culpable de que lo hiciera, de lo cual me alegro y espero que a él también. Un saludo

  6. Paco Mármolel 06 Mar 2013 a las 17:16

    Magnífico artículo sobre la Artesanía y los Personajes de La puebla de primeros del siglo pasado. Me quito el sombrero por la gran documentación que recopiláis y lo bien narrado que está.
    Disfruto un montón con estos temas, y la verdad es que me gustaría que hubiese más entradas y más comentarios de debate sobre los artículos, porque bien merecen ser conocidos por todos los que amamos la Historia de La Puebla.
    Sinceramente, reitero mi más sincera felicitación.

    Un abrazo

    Paco Mármol

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