Jun 25 2012

ANECDOTARIO MORISCO (V): EN LA PUEBLA DE CAZALLA UN COCHINO DIFUNTO QUE SE HIZO AYUDANTE DE CAMIONERO

En las anteriores ediciones de este anecdotario se hacía mención a los años de la jambre y las muchas anécdotas relacionadas con estas estrecheces y hambruna. La histora que hoy traemos a las páginas del blog debió de ocurrir a mediados de los 60 y aunque ya no había las necesidades de entonces, eran desde luego unos tiempos en los que los recursos estaban muy limitados y todavía se reservaba el jamón y otros placeres culinarios casi para los momentos de enfermedades y desgana, probablemente en la creencia de  que los alimentos que no se podían comprar ni comer todos los días, serían un buen remedio para estados de endeblez o enfermedad. Por todo esto no son de extrañar los hechos que contamos y que uno de sus protagonistas nos relata en su voz.

El relato además nos servirá para introducir un tema del que probablemente podremos ampliar información y otras muchas anécdotas que sabemos a ciencia cierta que conocen algunos de los lectores del blog. Se trata de los camiones y los que los conducían entonces, estos eran  conocidos como el chofer, ser chófer de un camión de los años 50-6o no era nada fácil, primero porque no todo el mundo poseía los conocimientos necesarios para tener el carné de primera y segundo por la propia mecánica de estos vehículos, que aunque nuevos, tenían muchas limitaciones y más en las carreteras que existían. Los camiones volquetes no eran los más frecuentes y además muchas de las cargas se hacían, por el propio chófer y su ayudante, a mano aunque el camión fuese basculante, por este motivo la mayoría de los camiones llevaban un asiento doble en el lado derecho.


Barreiros gran ruta con doble eje trasero. Forrma parte de modelos ya avanzados de Barreiros

Era un situación en la que había grandes necesidades de transporte y una escasa tecnificación en la mayoría de las actividades, tampoco había dinero pero hasta cierto punto sí que había oportunidades de trabajo. En un régimen de autarquía muy acentuado y con escasos relaciones comerciales, no es de extrañar que los camiones fueran casi inexistentes y que tampoco hubiese demasiada capacidad tecnológica para su fabricación. El Régimen había favorecido la creación de ENASA que comenzó a fabricar Pegaso utilizando parte de los desarrollos de la Hispano-Suiza, el problema fundamental de estos vehículos, además de ser poco fiables, es que eran muy caros y no había posibilidad de financiación.


Pegaso mofletes, era uno de los primeros modelos de Pegaso y ya con motor de gasoil. El volante lo lleva a la derecha.

Surge en este panorama la figura de Eduardo Barreiros, hombre emprendedor, autodidacta y brillante que finalmente crea Barreiros Diesel y después de muchas trabas gubernamentales que protegían en cierta manera a ENASA, consigue licencia para fabricar los caminones Barreiros, estos eran seguramente un poco inferiores a los Pegaso pero de mucho mejor precio, eran duros y además tenían asistencia en todos sitios. Y lo que era aún mejor, se podían comprar con letras o pagarés, cuestión hasta entonces inusual.


Cartel publicitario de Barreiros promocionando uno de sus modelos: El Saeta

En cierto modo todo esto tiene mucha relación con nuestra anécdota, Tomás, el propietario del camión que conduce Antonio y en el que va como ayudante Antonio Jazmino, había comprado a plazos un Barreiros Halcón II, este era un modelo anterior al Saeta y con motor Barreiros-Perkins y que podía arrastrar más de 10 Tm. El camión comprado con letras estaba bajo la  garantía de que el trabajo que desarrollaría podría dar para pagar sus plazos y alimentar a los que con él trabajaban.


Foto de una cabina de un Barreiros Halcón II. Obsérvese el paragolpes delantero  metálico y de color blanco. En el audio se hace referencia al mismo.

Este modelo en concreto no era el más apropiado para esta estrategia porque traía varios defectos de fabricación y estaba más tiempo en el taller que circulando por las carreteras.


Letras de cambio o pagarés de aquellos tiempos.

El caso es que Tomás no tenía carné de conducir y el camión lo manejaba Antonio que era el chofer y trabajaba a sueldo. Se encontraban transportando aceitunas desde un cortijo de la carretera que enlaza el cruce de Montepalacio con Morón, carretera que seguramente no estaba entonces ni alquitranada. En el transporte iba también Antonio Jazmino como ayudante para la carga y descarga, en esto que se les atraviesa un cochino y seguramente entre los malos frenos del camión, la precipitación del cochino o vaya ud. a saber, el cochino es atropellado y lo matan. Después del sobresalto andan varios kilómetros pero se vuelven y recogen al cochino muerto, no sabemos si en parte para aprovecharlo o por el temor a lo que pudiera pasar y así recoger el cuerpo que delataba el atropello.


Dehesa de Montepalacio con  alcornoques

La cuestión es que a partir de entonces comienzan toda una serie de peripecias casi de película que terminan con el cochino montado en la cabina, con sombrero y con una manta encima de los hombros e incorporado en el asiento ancho del camión como si de un ayudante más  se tratara.  No os perdáis el relato que hace Antonio el chófer como uno de sus protagonistas más implicados.


Mapa de la carretera donde ocurre el atropello del cochino

Tomás mientras tanto ajeno a la cuestión, tuvo que capear como pudo el caso que finalmente llegó incluso a juicio y en el que a la postre la intervención del taxista Joseíto la Ita, con cierta influencia en los mandos de la guardia civil y otras autoridades y fuerzas vivas de entonces, pudo suavizar la cosa para que no llegara a mayores y se quedara en lo podemos ver ahora como una anécdota hasta cierto punto graciosa, pero que los más directamente  implicados vivieron seguramente con la incertidumbre propia de aquellos tiempos, el miedo en el cuerpo  y bastantes quebraderos de cabeza. Después de todo el lomo y los filetes sabrían a gloria, como los de un cochino de un señorito.


HISTORIA DEL COCHINO ATROPELLADO: REPRODUCIR

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En otra ocasión podremos contar alguna que otra anécdota más relacionada con el Barreiros Halcón II y con  los Pegasos de Basilio Guerrero que tenían la cochera en la calle la Cilla y en el que estaban de chóferes con los camiones el Piña, el Gordo Chicharro y otros muchos que con  un cachillo de alambre y un jical para las numerosas averías, sorteaban las carreteras de aquellos tiempos.



Pegaso Comet 1090 fabricado por ENASA Pegaso en colaboración con Leyland.

FUENTES:

Relato oral: Antonio García.

Fotos de camiones: Fundación Barreiros.

Un comentario

Un comentario en “ANECDOTARIO MORISCO (V): EN LA PUEBLA DE CAZALLA UN COCHINO DIFUNTO QUE SE HIZO AYUDANTE DE CAMIONERO”

  1. Manuel Torresel 27 Jun 2012 a las 7:59

    Jejejeje. La situación seguro que fué muy embarazosa pero nada más que de imaginarlo no puedo parar de reirme. Me recuerda esto tantas historias de las que nos contaba mi padre…… Gracias por este blog maravilloso

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