Feb 25 2012

RESCATE EN LA PUEBLA DE CAZALLA DE UNAS LETRAS FLAMENCAS INÉDITAS DE SALVADOR CABELLO

Publicado en CULTURA,GENTE MORISCA

En estos momentos en que está próximo el día de Andalucía y se prepara su celebración, poniendo en valor, reconociendo o recordando a personas que han contribuido a hacer mejor el espacio físico y humano que ocupamos, no está demás hacerlo nosotros en nuestro más cercano entorno. Se trata de reconocer a gente que de un modo natural y desinteresado han amado, defendido y proyectado a su manera este acúmulo de factores físicos, culturales, lingüísticos, artísticos… en que nos reconocemos y que llamamos Andalucía.

Nos referimos en esta ocasión a Salvador Cabello, y lo destacamos por haber caído en nuestras manos un folleto que contiene letras flamencas inéditas. Como todos sabemos, en cierta ocasión, el Ayuntamiento homenajeó y publicó un libro con lo que se consiguió recopilar en el momento de sus Letras flamencas y poemas.


Salvador Cabello, fotografiado por Lamarca.

Fue Salvador Cabello Ruiz una persona sencilla y amante de su tierra. Autodidacta, porque nada de lo que desarrolló en sus prácticas artísticas fue fruto de estudios reglados, pues no gozó de esa posibilidad que quizá lo hubiera proyectado, aumentando sus dotes y sensibilidad artísticas.

Además de escribir poemas y letras flamencas y obras de teatro que se representaron y supusieron un cierto dinamismo cultural en una época oscura para la libertad y la palabra, era pintor. Habría leído a Lorca, Alberti, Machado, … y, a su modo, los había digerido, junto con el trasmundo de la copla, y los expresó en sus populares creaciones. Por ejemplo recordamos su gusto por el paisaje andaluz, por los campos de olivos. El paisaje, la poesía y la pintura se funden y aparece el olivar contemplado por Machado. Caminos solitarios de la tarde. Olivares polvorientos. Salvador era un observador que soñaba y luego pintaba estos espacios.


Campo de olivos. Meditando.


Os damos a conocer en esta ocasión el citado folleto, que llega a nuestra manos gracias al afán recopilador de Curro Marín que, a su manera y por el amor que le tiene a La Puebla y las cosas en que se ha mostrado su devenir, contribuye a que se puedan rescatar del olvido objetos, momentos y circunstancias que nos permiten, desde la perspectiva de hoy, mirar cómo fueron, a pesar de la pátina que les ha dejado el tiempo.

A través de unas letras, Salvador cabello nos transmite su relación con los sonidos negros, que diría Lorca recordando al mítico cantaor Manuel Torres. El duende, ese ser misterioso del cante, no se puede explicar como no sea a través del pellizco del sentimiento o, como en este caso, a través de unas letras flamencas.

Con esto decimos – ahora que celebramos el ser de Andalucía- que el flamenco es una forma de arte muy elaborada y una joya de nuestro patrimonio cultural que tenemos que disfrutar y conocer. Pocas experiencias artísticas habrá que sean, como ésta, capaces de representar tan genuinamente lo andaluz.

Por otra parte, La Puebla, la hembra de azúcar, clavo y canela –tal como Galván supo sentirla- de ningún modo sería la misma sin el cante. Salvador experimentó esto. Y también tantos buenos aficionados al cante. Porque la Puebla es también memoria. Y sus imágenes, olores y sabores flamencos están grabados a fuego de yunque sobre nuestro ser. Es decir, sin esa huella, caeríamos en una oscura orfandad que nos impediría reconocernos como moriscos.


Anverso del programa del espectáculo flamenco Alma de España

Pero el flamenco no puede, ni deber ser, sólo patrimonio de los artistas y cantaores consagrados, es también patrimonio de todos los moriscos que saben tomar de él su parte y vivirlo, como la savia nueva que da impulso a la planta y la mantiene viva. Así, muchas personas han contribuido, a su modo, a sentirlo, proyectarlo e irradiarlo hacia todos los puntos cardinales del sentimiento y de la emoción.

Porque no se trata, como en este caso, de transmitirlo a través de la escritura o del cante, de hacer un enorme esfuerzo sobre lo que ya está en nosotros. Al flamenco se llega despertando algo que ya tiene cada morisco dentro de sí, Salvador Cabello es una muestra. Se trata de un acto de entrega sin condiciones, de apertura y atención: escuchar con todo tu ser –que tiene una extensión mayor que tus físicos límites personales- . Eso se hace en La Puebla, véanse estos dos buenos aficionados que aparecen en el folleto. Escuchar y dejarse arrastrar por ese impulso que viene de otro mundo, o de otros mundos que ya están en nosotros. Porque en el flamenco estamos todos. Las tragedias, los amores y los desengaños, el dolor y la alegría, la gracia y la pena, son algo universal.

El cante, siempre en mágica mezcla del texto, con la voz, con la guitarra y el baile, es un vehículo supremo para la transmisión de emociones y misterios que paradójicamente están latentes en nosotros y que despiertan y se expanden con esta llamada, transformado al que escucha en cómplice creador de los artistas flamencos.

El citado folleto parece una recopilación de letras para ser cantadas, en este caso por cantaores locales, en una actuación o recital, y que fueron impresas en Morón. Presenta en su anverso fecha manuscrita de 1961 y precio impreso de 1 peseta. El titulo es propio de la consideración que se daba en la época a la copla y el flamenco: “Principales Cantares de Alma de España”. En el subtítulo añade más información, los cantes aparecen como creaciones de dos personas. La primera alusión personal que se hace, Gabriel de La Puebla, se refiere con toda seguridad a Gabriel Pineda Morales, tío de Pepe La Barbarita y hermano de su madre, miembro de una saga familiar de reconocidos recoveros y de profunda tradición cantaora. Se dice que Gabriel cantaba con gran maestría la soleá y que tenía resonancias de Chocolate. La segunda persona, de nombre Antoñita Gómez y que vive en Sevilla, es al parecer hermana de la mujer de Carrucha y de Juanito Gómez, también un gran aficionado al cante y que vive en Ibiza. No sabemos si las letras de los cantes a ella atribuidos, que aparecen en la última página del folleto, serán también de Salvador Cabello. Ambos eran muy conocidos por los pueblos de alrededor y hasta en Sevilla y participaban en actuaciones flamencas de calidad.


Reverso del programa con las letras inéditas de Salvador Cabello

En el reverso es donde aparecen las letras firmadas por Salvador Cabello. Nuestro paisano, amigo personal de Francisco Moreno y de nuestros grandes cantaores locales, fue seguramente un observador y degustador excepcional –desde su taberna de la plaza Nueva- del flamenco. Una muestra de lo que decimos son estas letras y las otras que ya conocemos. Revelan los cantes que más le llamaban la atención: soleares, seguirillas, fandangos, alegrías y peteneras. Muestran su visión y su experiencia del cante. Recogen la tradición en el tratamiento de los temas de los cantes. El temor de la pérdida y el desprecio en el amor, la fidelidad que se certifica con las escrituras, la belleza de la mujer, el paisaje marino gaditano por alegrías, etc.

En definitiva, cante jondo, referente y seña de identidad de la cultura morisca y de la sociedad andaluza y no en vano patrimonio inmaterial de la humanidad. Gran capacidad para transmitir emociones que se acompañan de un mundo con el que vibramos no sólo los que tenemos las claves sino también otros que lo perciben solo a través de vías emocionales. Y Salvador Cabello, un cantaor silencioso, un practicante solitario de nuestra cultura.

Nuestro agradecimiento por su información a Pepe La Barbarita y a Juan Cabello.

Actualmente, la obra poética de Salvador Cabello está recogida en la siguiente edición:

CABELLO, SALVADOR. Letras Flamencas y Poemas. Ed. Ayto de La Puebla de Cazalla. Sevilla 2.005.

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