Dic 31 2011

INDUSTRIA Y ARTESANÍA TRADICIONALES DE LA PUEBLA DE CAZALLA (I): EL MOLINO DEL PAN

Desde aquel 29 de noviembre de 2.009 en el que publicamos en el album titulado “Fotos de los años 50”,  una imagen del Molino del Pan con un aspecto todavía de instalación en funcionamiento y con toda su edificación última conocida, albergábamos la idea de recuperar parte de la historia del molino y de sus últimos propietarios que lo utilizaron como tal. La anterior entrada sobre el belén de la Hermandad de Jesús hacía alusión a los olores, olores de dulces, olores de pan, artesanos, bullir de la vida en imágenes de barro o escayola muertas y que nuestra imaginación hace que alboroten universos y microcosmos que caben en apenas varias tablas, también se hablaba del río que encarnaba la vida en un laberinto de materia y energía que circula y fluye.


Cuadro realizado por Carmen Moreno Andrade donde recrea el molino de su padre.

En este caso os hablaremos de un molino de harina movido por un río,  el  río  Corbones, sus aguas  se prolongaban en un brazo animado rebosante de energía que movía  corazones para que el almidón pudiera endulzar la vida y el sustento. Con el roce de sus piedras, salía la harina, harina con la que se hacía el pan que muchas veces calmaba el hambre interminable e insomne de aquellos años terribles de escasez.


El puente del canal del molino o cauz. Se conoce como el puentecillo o puente del molino del Pan.

Carmen Moreno Andrade y su hermana pequeña Isabel, nos narran las peripecias de su familia y de su padre como encargados del molino.  Ellas representan parte de la familia de ocho hermanos, dos niños y seis niñas, que su padre junto a su madre sacaban adelante con ayuda de la molienda. Carmen, la tercera de la saga, toma la voz cantante por una simple razón cronológica, era la tercera de los ocho hermanos y ella sí que vivió el esplendor del molino y la hambruna de aquellos años; nos describe incluso máquinas que aunque ya no funcionaban, las recuerda perfectamente  y sabe, porque se lo dijeron así, que esas dinamos llevaron las primeras luces a La Puebla, luz generada por el agua del río, la misma que movía en ocasiones y a la vez, las cuatro piedras del molino. Isabel a su lado, escucha el relato de su hermana Carmen, a ella le gustaría haber estado allí, en medio de los ruidos de las piedras de molienda, cribando la harina y ganando algunos reales por la tarea como Carmen o sus hermanos mayores, a pesar de ello Isabel tiene también muchos recuerdos, imnumerables recuerdos, unos contados y otros vividos.


Foto del molino de La Puebla, aproximadamente años 50-60. Cortesía de Carmen e Isabel

Es un testimonio interesantísimo, consiguen queridos lectores, describir con su voz el edificio del molino, la vegetación que lo rodeaba, el sonido de las bestias que llegaban cargadas, el sonido del agua que fluía en un caminar interminable y eterno por debajo de la cocina y movía el rodezno engarzado al árbol de las piedras del molino. Nos describen los primeros tejares que fueron apareciendo, los peces que habitaban las aguas del pequeño canal, la vida de las anguilas y las serpientes de agua, los baños censurados de las mujeres, los chiquillos que se tiraban desde el puentecillo de cabeza y  en cueros vivos.


Composición realizada con un vista del año 2.004 y la foto de la década de los 50-60. Puedes ampliarla cliqueando sobre la misma.

Escucharemos palabras como la maquila, que era el pago en trigo que se hacía al padre de Carmen e Isabel por la molienda. Ellas hablan de su padre con admiración, dicen de él que fue  un buen hombre y trabajador, que se arriesgaba incluso a moler cuando lo prohibían en plena posguerra, con tal de  que aquellos años tan difíciles no se cobraran más muertes de miseria y hambre, también el molino tenía su actividad clandestina que aprovechaba el infatigable fluir del agua por el pequeño cauce, esta actividad no se trataba de estraperlo sino de molienda roja de agua, a veces llegaron las autoridades a clausurar el propio molino por este motivo.


Foto general con la vista de toda la zona, el molino en la parte N. O. en la esquina inferior derecha de la foto. Puedes ampliarla clikeando sobre ella y observarás detalles muy curiosos, en la presentación final aparece esta misma foto con indicación de diferentes lugares, algunos especialmente sorprendentes en la actualidad.

Parte de los datos que se recogen en la grabación, se conocían ya, por ejemplo, el hecho de que la primera energía eléctrica que hubo en la Puebla fuera procedente de dinamos instaladas en el molino, lo recogen varios autores y aficionados a la historia local. Antonio Torres aporta datos de este hecho en un documento titulado la “Edificación en la Puebla”. Por otro lado parece conveniente incluiros una breve  información gráfica o esquema al menos de la tipología de estos molinos de rodezno horizontal. En la cercana Alcalá de Guadaíra, dado lo abundantes que fueron este tipo de instalaciones agroindustriales, se han realizado multitud de trabajos desde la propia Universidad de Sevilla y en los distintos centros educativos de primaria y secundaria.


Esquema de un molino harinero de rodezno. Tomado de monumentos/Molinos Harineros

Finalmente los avances tecnológicos y el nuevo puente terminaron con el batir continuo de las piedras, su padre murió muy joven y entre unas menguas y otras, el molino paró y paró también el agua del pequeño canal y el puentecillo. Nos quedan algunas fotos de la década de los 40-50, una recreación del edificio del molino que Carmen ha realizado con sus recuerdos y una especie de masa, masa parecida a la que daba la harina y que ella ha coloreado con su memoria. Con todo ello hemos preparado un pequeño reportaje gráfico. Ella misma apunta que había otros dos molinos cercanos: el de La Caridad y el de San Isidro, el primero en término de Marchena y el segundo en plena sierra de la Puebla, cerca de Rejaplata. Quizás otro día hablemos de ellos, ahora toca el molino de Carmen e Isabel, el Molino del Pan. No dejéis de oir la explicación al nombre que tenían las piedras del molino: “la Francisca”, “la Ana”, y “la Rafaela” que venían de  la malagueña Teba, famosa por sus jaspes y piedras de molino. Y “la Francesa” de duro pedernal y de la que ellas no conocieron su sustitución nunca. En la parte final del documento sonoro, casi un pequeño audiolibro, tienen unas reflexiones sobre la vida en La Puebla de entonces y el papel de la mujer, que merecen cuanto menos una escucha atenta y una reflexión.

Gracias a Carmen Moreno Andrade e Isabel Moreno Andrade, las del Molino del Pan e hijas de su último molinero.

AUDIO SOBRE EL MOLINO DEL PAN. PARTE A

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AUDIO SOBRE EL MOLINO DEL PAN. PARTE B

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AUDIO SOBRE EL MOLINO DEL PAN. PARTE C

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Un comentario

Un comentario en “INDUSTRIA Y ARTESANÍA TRADICIONALES DE LA PUEBLA DE CAZALLA (I): EL MOLINO DEL PAN”

  1. pepe muñozel 31 Dic 2011 a las 13:24

    Aber estas fotos me recuerda mi niñez de colegio y guego recuerdo cuando abia agua en el rio del molino del pan el puentesillo serbia de traspolin alos niños y mallores, recuerdo de tirarce al Pichachi al coreita al lobi y muchos mas yo nunca metire porque era un poco asuston y lo tenia un poco proivido por mi padre porque segun parese un primo se a ogo en la sua como los niños desiamos.
    Tambien recuerdo de aber estado con mitio Manolo Jardero que lo llamo los dueño para tapar unos esconchones y tapar unos huecos de puerta para que los niños no entrara acer daño,
    y llamaron a los hermanos tabora al padre del que tiene el bar en la plaza nueva y al padre del raqui para que lo pintara con cal y para no carle dos o tres mano de dieron una mas espesa y a los dos otres dias corrio solano y toda la cal secallo y cualquiera aguantaba alos dueño como era natueal al fin y alcabo fué una pana que no restaurara una reliquia de un pueblo como era el molino del PAN. un saludo de un morisco fuera de su Puebla.

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